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Caracas, 26 de julio de 2006
Ciudadanos
Miembros Rectores del Consejo Nacional Electoral
Su Despacho.-
Me dirijo a ustedes en la oportunidad de señalarles las consideraciones
que me merece el Borrador de Normas sobre Publicidad y Propaganda
de la Campaña Electoral para la Elección Presidencial
Diciembre 2006, que ustedes han sometido a consulta pública
de los actores políticos a través del
sitio web del CNE.
Me permito de plano rechazar el texto de las normas
propuestas porque parten de un supuesto errado, como es que en Venezuela
no existe la reelección inmediata y por una sola vez para
un nuevo período del Presidente de la República, conclusión
que se sustenta en la falta absoluta de regulación que limite
sus actuaciones en materia de publicidad y propaganda.
Es un hecho público y notorio que el más
Alto Funcionario de la República ha señalado en todos
los medios de comunicación, así como en sus intervenciones
públicas, su voluntad de participar en los próximos
comicios electorales. Lo que, desgraciadamente, me lleva a concluir
que Uds., rectores del CNE, están evadiendo su obligación
de dictar normas que necesariamente limiten la actividad del Presidente
de la República en su condición de candidato a la
reelección, más allá de su actuación
constitucional en el ejercicio de su cargo, a los efectos de que,
en la medida de lo posible, se impida un ventajismo abusivo como
se hace en cualesquier país medianamente serio en materia
de publicidad y propaganda, para que todos los candidatos compitan
en igualdad de condiciones.
Es el caso que para cumplir con los principios y
derechos establecidos en el Artículo 2 del proyecto de Normas
de Publicidad y Propaganda de la Campaña Electoral para la
Elección Presidencial Diciembre 2006, ese Consejo necesariamente
debe distinguir entre él o la aspirante a la Presidencia
de la República y el candidato a la reelección porque
no todos se encuentran en la misma posición de igualdad que
exige la Ley. Obviamente, el actual presidente goza de privilegios
que de hacerse extensivos al proceso y campaña electoral,
al contar con los recursos del Estado, lo privilegia de manera que,
para equilibrar ética y realmente las condiciones de participación
en igualitaria y sin ventajismos de todos los aspirantes, sólo
es posible si se limitan y/o eliminan las ventajas de quien actúa
con los beneficios que acarrea el ejercicio del poder desde su cargo
de presidente.
Si el CNE no introduce las modificaciones procedentes
para asegurar la igualdad de posibilidades de todos los candidatos,
está favoreciendo desvergonzadamente al actual Mandatario,
al colocar a los candidatos a competir con un Presidente en ejercicio,
cuando lo que debe hacer, para cumplir con la Constitución
y las leyes, es bajar al Presidente de su sitial de privilegio y
ponerlo a competir con los demás candidatos por los votos
del pueblo. Todos somos candidatos, incluyendo al ciudadano Presidente,
en materia constitucional no existe ese famoso cinismo de un ex
Primer Ministro Británico que se refería a los Estados,
con esa pavorosa frase imperialista: lo que pasa es todos
los Estados somos iguales, pero habemos algunos más iguales
que otros.
No pido que el Presidente se separe de su cargo,
sólo que baje a competir al lado de los demás candidatos,
sin privilegios inútiles, que los pueblos tarde o temprano
cobran a quienes abusan del poder, que es del pueblo y no propio
de quien lo ejerce en su nombre.
Una campaña presidencial se entiende como el conjunto de
actividades necesarias realizadas con el propósito de divulgar
el proyecto político y obtener el apoyo a favor de un candidato,
de allí la obligación del CNE de preservar la igualdad
de trato entre los aspirantes para la promoción pública
y la propaganda electoral. Para ello se requiere de normas destinadas
específicamente a quien se inscriba como candidato en ejercicio
del cargo de Presidente, visto la doble condición de funcionario
público y candidato.
Es claro entonces que el Presidente de la República
que decide inscribir su candidatura está impedido de utilizar
medios, recursos o bienes del Estado para financiar su propaganda
campaña y demás actividades afines, quedando a salvo
los gastos de seguridad y los que son propios del ejercicio del
cargo, no los del candidato.
Por tanto es indispensable que las Normas regulen
el acceso equitativo a espacios de comunicación social que
usan el espectro electromagnético y el acceso a los canales
y radios privados y del Estado, garantizando el equilibrio informativo
entre las campañas presidenciales, con prohibición
de los candidatos que a título personal directa o indirectamente,
desde el momento de su inscripción, pueda contratar, alquilar
o producir o dirigir programas en medios de comunicación
social.
Hoy día forman parte de un régimen
universal de prohibiciones para el Presidente de la República
que aspire a su reelección:
- Asistir a actos de inauguración de obras
públicas;
- Regular las cadenas presidenciales;
- Entregar personalmente recursos o bienes estatales,
suma de dinero perteneciente al erario público;
- Referirse a candidatos a la presidencia en sus
discursos o presentaciones públicas como jefe de estado o
gobierno;
- Utilizar su imagen, símbolo, consigna de
su campaña presidencial en la publicidad del gobierno;
- Utilizar bienes del estado, diferentes a los destinados
a su seguridad personal en actividades de campaña electoral;
- Aumentar los recursos destinados a la publicidad
estatal;
- No aumentar la nómina estatal durante los
meses de campaña.
Mientras el CNE no asuma con seriedad sus obligaciones,
no tiene sentido hacer otros comentarios sobre la cantidad de absurdos
y contradicciones que contienen las normas propuestas. Estas son
normas que mas parecen destinadas, además de favorecer al
presidente en ejercicio a castigar a los medios privados de comunicación
social. Creo que todos los venezolanos debemos ser considerados,
sin discriminaciones y por sobre todas las cosas ser respetados
en nuestra dignidad humana.
Atentamente
(FDO)
Cecilia Sosa Gómez
info@ceciliasosa.com
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